Descripción
del proceso y Conservación de las Obras
Para Paulina
Ortiz el proceso de hechura de sus obras
es casi un ritual. La preparación de las fibras así
como las telas comienza desde su consecución, limpieza,
cardado y teñido hasta el engomado de los elementos
arboreos, su pintura y finalmente su estructuración
en el espacio.
La cabuya, sisal o henequén (Agave
Sisalana ) es una fibra gruesa y larga
que se produce en las montañas de San Cristóbal,
“región de los Santos” en Costa Rica.
Una mata de cabuya se considera madura cuando da hojas consecutivamente
cada año y puede tener una vida productiva de hasta
25 años.
La cabuya de “primera”
es aquella que una vez seca, no está quebrada o reventada,
que tiene más de un metro de largo y refleja un brillo
natural.
Para procesarla, los cabuyeros cortan
las hojas de raíz durante la época
seca, pasan las hojas por la raspadora para sacar las fibras
y desprenderlas de las capas de “carne” o celulosa
y las ponen a secar sobre mecates al aire libre para guardarla
y venderla después.
Ortiz
va desprendiendo grupos de fibras del bulto (previamente
tratado contra la polilla) para peinarlas con el cardador
y luego unirlas y retorcerlas con gomas libres de ácido,
formando así, los elementos arbóreos principales
que van a ser manipulados para conformar sus Neo - Tapices.
Estos elementos son pintados con pinturas acrílicas
para asegurar su durabilidad. Las plumas
de lapa son recogidas del suelo de una finca, debidamente
certificada, dedicada a su reproducción.
Estos Neo - Tapices serán luego
incorporados al espacio libremente o bien serán
eternizados en urnas de cristal que serán
cubiertas por géneros teñidos con técnicas
ancestrales como el “jaspeado” y el “batik”.
Para el “jaspeado” Ortiz
utiliza técnicas de pliegues y nudos que dispuestos
de forma organizada forman diseños y efectos específicos
en el teñido. Algunas de sus telas pueden ser teñidas
por veladuras hasta siete veces hasta lograr el efecto y
el color deseados.
En sus telas de batik, éstas son teñidas primeramente
para luego ser pintadas con una mezcla de cera de
abeja y parafina y por último ser pintadas
con pinturas acrílicas.
Para los nudos y tejidos Paulina
utiliza el ramio (Boehmeria nivea chinensis) teñido
con tintes que sobre su color oro resultan de muchísima
intensidad y profundidad.
El añejamiento natural de estos generos nos
transporta inevitablemente a otros tiempos y lugares.